Exposición “Sorolla. Jardines de Luz”

Noticia publicada en el  DIARIO LA COMARCA DE PUERTOLLANO.  Escrita por José Belló Aliaga

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Museo Sorolla han presentado la exposición “Sorolla. Jardines de luz” que podrá visitarse en el Museo Sorolla, situado en el madrileño Paseo del General Martínez Campos número 37, hasta el 5 de mayo de 2013.

En ella han colaborado el Patronato de la Alhambra y el Generalife, y Ferrara Arte SPA.

El ciprés de la Sultana. Generalife, 1909 El ciprés de la Sultana. Generalife, 1909

La muestra, que consta de 56 óleos, de los cuales 24 son de colección particular y algunos nunca expuestos antes, se completa con dibujos, fotografías, cartas y otros documentos. Ha podido contemplarse anteriormente en los museos de Bellas Artes de Ferrara (Italia) y Granada, con notable éxito, de crítica y público, y ahora se presenta en Madrid, en la que fue su propia casa, con el jardín que él mismo diseñó, plantó y pintó.

Pero no son exactamente idénticas; en Granada, han sido más abundantes las representaciones de la Alhambra, cuyos patios y jardines fueron para Sorolla una revelación, mientras que la que se exhibe en el Museo Sorolla ahonda en la representación del jardín de su casa, último refugio del pintor.

Tarde de sol en el Alcázar de Sevilla 1910 Tarde de sol en el Alcázar de Sevilla 1910

La exposición se estructura en 4 apartados; Agua, Patio, Jardín y Jardín de la Casa Sorolla.

El agua

Fuente del rey Moro. Alcázar de Sevilla 1908Fuente del rey Moro. Alcázar de Sevilla 1908

Nacido y criado en Valencia y su huerta, el mundo del agua le es muy familiar a Sorolla. El pintor redescubre en Andalucía su importancia dentro del patio y el jardín islámico, que experimenta en toda su esencia en La Alhambra: “La fiesta del agua puede llamarse ? le escribe a su mujer, Clotilde ?, a ver correr esa profusión de agua en canalillos, tazas y surtidores, es una armónica música. Esa arquitectura es música también (como tú sabes) así que para mí fue un rato delicioso, pensé mucho en ti”.

Los reflejos del agua se convierten en un motivo privilegiado de su pintura. El hecho de que ese motivo recorra también la música y la poesía española de entresiglos, desde Soledades de Machado a Jardines Lejanos de Juan Ramón Jiménez tiene, sin duda, mucho que ver en ello. Sorolla retrata en esos años a ambos poetas y para su segundo retrato de Juan Ramón, pintado en Madrid en 1916 elige como fondo un cuadro andaluz, Patio del Rey Don Pedro, Alcázar, Sevilla, en cuyo centro se encuentra una fuente.

Patio

Sorolla descubre pronto que la magia de Andalucía está, como él mismo escribe, “en lo pequeño, como casi todo lo oriental”. Su creación más paradigmática es el patio, “el lugar donde la intimidad se esencializa y se transforma en geometría cristalina, abierta a la luz y habitada por la multiplicación del color”.

Los jardines expresan la identidad de una región y los jardines esenciales de Andalucía son los patios hispanomusulmanes. “No es Granada pueblo de jardines”, escribía Sorolla a Clotilde, “los de la Alhambra son corralitos melancólicos, casi conventuales”.

Patio de Doña Juana

Patio de Doña Juana. Alhambra ca. 1909 Patio de Doña Juana. Alhambra ca. 1909

En el magnífico catálogo editado, David Ruiz y Ana Luengo describen que los patios islámicos tienen una dinámica particular, a través de estructuras axiales que permiten un descubrimiento lento y pausado de las relaciones interespaciales que se establecen entre los sucesivos patios. Este tipo de dinámica aparece captada en numerosos cuadros de Sorolla, especialmente en los que retratan el Patio de Doña Juana o Patio y el Jardín de Lindaraja, que son precisamente dos patios colindantes del sector palatino.

En Patio de Doña Juana, de la Alhambra de Granada, Sorolla se detiene en algunos detalles anecdóticos, como el empedrado decorativo del suelo, que copiará para su casa de Madrid, o la fuente ligeramente descentrada.

Sobre el empedrado del patio escribe Sorolla a Clotilde: .-“una de sus caracteristicas son esos empedrados y con ellos hacen dibujos (como tu recordarás) es sumamente barato y el conjunto es tan alegre o más que las baldosas”.

El Jardín

Sorolla pinta los jardines de los Alcazáres buscando la soledad, como el refugio frente al cansancio que le produce la vida social a la que le obligan los encargos oficiales. Por eso, en sus cuadros de jardines la figura humana está casi siempre ausente.

El jardín andaluz es para el pintor “una creación homóloga a la pintura misma, un espacio construido donde las arquitecturas vegetales se conjugan con el agua, la cerámica o el mármol para atraer y regular no sólo la luz y el color, sino también el sonido y la brisa, el escenario de una polifonía sensorial”.

El Jardín de la Casa de Sorolla

Jardín de la Casa Sorolla 1917 Jardín de la Casa Sorolla 1917

El Jardín de la Casa Sorolla, construido bajo la influencia de los patios y jardines andaluces, tiene su propio concepto pictórico y escenográfico. Está concebido como espacio de intimidad familiar, entendido como un “salón” de exterior, pequeño paraíso doméstico que resulta además, fuente de inspiración para su trabajo.

Su último jardín y su última pintura.

Durante la permanencia de la exposición, el Museo Sorolla organiza visitas especiales, talleres y otras actividades relacionadas con la muestra.

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